Bitácora 2: Empiezan las clases
8:05 los únicos presentes, profesores
yéndose hasta el otro extremo de la puntualidad, Fabrizio más despierto que
nunca y yo con más ganas de dormir que de costumbre. Raras situaciones; pero,
la puntualidad era lo que valía.
Fueron llegando y llegando, gente
sin su polo oficial, gente con su polo oficial, chicas arreglándose el cabello
cada cinco segundos, chicas lindas con el cabello hecho un enredo, chicos con
cara de no haber dormido y chicos con apariencia de estar más vivos que nunca,
profesores dispuestos a ayudar, profesores con cara de pocos amigos que de
igual manera ayudaron muchísimo, ex-alumnos, entre otros grupos.
Me levanté y a falta de coordinadoras
empecé a portarme como una, pedía que llamasen a los que faltaban, a los de
fútbol, a quienes pudiesen, pretendía entregarme permisos y recordaban que yo
no era coordinadora, buena suerte para ellos pues la consigna era no recibir
nada el mismo sábado y quizás yo lo habría recibido de mala gana.
Llegamos a Llanavilla, no tuve ni tiempo
de ver a mis pequeños y teníamos ya que ver como rayos colgar la pancarta.
Fabrizio subió al techo como si le resultase natural, los demás veíamos como
usar el alambre y hacer huecos en ésta. Una señora del colegio nos enseño a
cortar el alambre con el martillo, después de muchos intentos pudimos hacerlo
solos. Fabrizio no podía hacer todo solo y Gerald con la mayor delicadeza subió
para ir en su ayuda. Giusseppe nos dirigía sin ensuciarse las manos ya que ya
habían muchas involucradas (“Más ayuda el que no estorba”) y algunos vinieron
solo para la foto sin avisarle a Fabrizio. Nadie suele contar las cosas
negativas pero eso fue lo que pasó en realidad.
Terminamos e ingresamos al colegio, me encontré
con Luigi quien me preguntó que porque ya no le dictaba clases a su grado, unas
tres veces más o menos. Me hizo sentir culpable y le dije que había sido
cuestión del destino, me miró me dio un abrazo y se fue. Entré a otro salón y
una niña me tomó la mano: ¿Señorita, puede abrirse de piernas? Y yo me quedé
sin palabras: No, cuando era gimnasta a los 7 años podía. Y cual gimnasta se
abrió de piernas en el suelo, de un tirón poco delicado la tuve que levantar
pues sabía que sin estiramiento podía lesionarse a pesar de su flexibilidad
infantil. Rió y se fue corriendo y yo me quedé pensando en las épocas en las
que yo podía hacerlo sin mayor esfuerzo.
Dimos nuestra clase, Valentino y Jimmy
coloquialmente hablando se agarraron a golpes por un par de apodos, yo vi pasar
todo en cámara lenta y reaccioné un tanto tarde. Los separamos, seguimos con la
clase y conversamos con ellos, por lo
demás la clase fue sobre ruedas. El feedback fue productivo y acordamos que en
general las clases habían ido de acuerdo con lo planificado.
Primera experiencia CAS, adquirí mayor
conocimiento de mis propias habilidades pues tomé el liderazgo durante ciertos
momentos sin que nadie me lo pidiese, momentos previos a la partida hacia
Llanavilla, estando con un retraso de casi media hora, compañeros que no
llegaban a coordinadoras ausentes (que después vendrían, se disculparían y lo
aceptaríamos pues al fin y al cabo somos una comunidad) alguien, en ese momento
yo lo sentí, tenía que asumir el liderazgo.
La Segunda experiencia CAS fue emprender
nuevos desafío pues nunca antes había sido parte del grupo que se encarga de
colgar la pancarta de CdD, no fue tarea fácil pero se logró en grupo. El otro
reto a cumplir eran las nuevas clases de inglés, si bien ya habíamos dictado
clases en inglés el año pasado durante el 2015 tendría que hacerlo con alumnos
de cuarto grado (¡TODOS VARONES!) Si bien podía hacerlo, su corta edad y
memoria dispersa no favorecía a la poca paciencia que tengo con los niños. Sin
embargo, ello me lleva a la tercera Experiencia CAS.
Tuve que ser bastante perseverante y
comprometerme mentalmente para poder llenarme de paciencia y autoridad e
impartir la clase de aquel día pues de otro modo, con la pelea entre Jimmy y
Valentino, el gritería, el tiempo limitado, entre otros factores me habrían
desesperado.
La cuarta experiencia CAS de la actividad fue la de ser partícipe
de proyectos de importancia global ya que es en verdad la enseñanza de un nuevo
idioma un tema de tal magnitud pues se trabaja con niños que de no estar en
nuestras clases habrían tenido que pagar por éstas o no habían aprendido otro
idioma.
Por último, la experiencia CAS final fue
trabajar en colaboración con otras personas, noté que nos complementábamos
bien. Gerald logró contener la pelea conversando con ambos niños después de
haber conversado yo con Jimmy personalmente. Nicolle lograba que Valentino y su
grupo prestasen atención. Paola por su parte sin levantar la voz dirigió la
clase que habíamos planificado dejando de lado sus nervios al ser coordinadora
del grado por primera vez y yo, tuve que ponerme en frente y dar mi mejor
esfuerzo logrando que los chicos aprendieran el tema (Sports).
[FEEDBACK 5° "E"]
[GRUPO PANCARTA]
[CLASES EN LA BIBLIOTECA]
[GRUPO PANCARTA FINALIZANDO EL TRABAJO]




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