viernes, 24 de abril de 2015

2 SALIDA: Empiezan las clases

Bitácora 2: Empiezan las clases

8:05 los únicos presentes, profesores yéndose hasta el otro extremo de la puntualidad, Fabrizio más despierto que nunca y yo con más ganas de dormir que de costumbre. Raras situaciones; pero, la puntualidad era lo que valía.

Fueron llegando y llegando, gente sin su polo oficial, gente con su polo oficial, chicas arreglándose el cabello cada cinco segundos, chicas lindas con el cabello hecho un enredo, chicos con cara de no haber dormido y chicos con apariencia de estar más vivos que nunca, profesores dispuestos a ayudar, profesores con cara de pocos amigos que de igual manera ayudaron muchísimo, ex-alumnos, entre otros grupos. 

Me levanté y a falta de coordinadoras empecé a portarme como una, pedía que llamasen a los que faltaban, a los de fútbol, a quienes pudiesen, pretendía entregarme permisos y recordaban que yo no era coordinadora, buena suerte para ellos pues la consigna era no recibir nada el mismo sábado y quizás yo lo habría recibido de mala gana. 

Llegamos a Llanavilla, no tuve ni tiempo de ver a mis pequeños y teníamos ya que ver como rayos colgar la pancarta. Fabrizio subió al techo como si le resultase natural, los demás veíamos como usar el alambre y hacer huecos en ésta. Una señora del colegio nos enseño a cortar el alambre con el martillo, después de muchos intentos pudimos hacerlo solos. Fabrizio no podía hacer todo solo y Gerald con la mayor delicadeza subió para ir en su ayuda. Giusseppe nos dirigía sin ensuciarse las manos ya que ya habían muchas involucradas (“Más ayuda el que no estorba”) y algunos vinieron solo para la foto sin avisarle a Fabrizio. Nadie suele contar las cosas negativas pero eso fue lo que pasó en realidad.

Terminamos e ingresamos al colegio, me encontré con Luigi quien me preguntó que porque ya no le dictaba clases a su grado, unas tres veces más o menos. Me hizo sentir culpable y le dije que había sido cuestión del destino, me miró me dio un abrazo y se fue. Entré a otro salón y una niña me tomó la mano: ¿Señorita, puede abrirse de piernas? Y yo me quedé sin palabras: No, cuando era gimnasta a los 7 años podía. Y cual gimnasta se abrió de piernas en el suelo, de un tirón poco delicado la tuve que levantar pues sabía que sin estiramiento podía lesionarse a pesar de su flexibilidad infantil. Rió y se fue corriendo y yo me quedé pensando en las épocas en las que yo podía hacerlo sin mayor esfuerzo.

Dimos nuestra clase, Valentino y Jimmy coloquialmente hablando se agarraron a golpes por un par de apodos, yo vi pasar todo en cámara lenta y reaccioné un tanto tarde. Los separamos, seguimos con la clase y  conversamos con ellos, por lo demás la clase fue sobre ruedas. El feedback fue productivo y acordamos que en general las clases habían ido de acuerdo con lo planificado.

Primera experiencia CAS, adquirí mayor conocimiento de mis propias habilidades pues tomé el liderazgo durante ciertos momentos sin que nadie me lo pidiese, momentos previos a la partida hacia Llanavilla, estando con un retraso de casi media hora, compañeros que no llegaban a coordinadoras ausentes (que después vendrían, se disculparían y lo aceptaríamos pues al fin y al cabo somos una comunidad) alguien, en ese momento yo lo sentí, tenía que asumir el liderazgo. 

La Segunda experiencia CAS fue emprender nuevos desafío pues nunca antes había sido parte del grupo que se encarga de colgar la pancarta de CdD, no fue tarea fácil pero se logró en grupo. El otro reto a cumplir eran las nuevas clases de inglés, si bien ya habíamos dictado clases en inglés el año pasado durante el 2015 tendría que hacerlo con alumnos de cuarto grado (¡TODOS VARONES!) Si bien podía hacerlo, su corta edad y memoria dispersa no favorecía a la poca paciencia que tengo con los niños. Sin embargo, ello me lleva a la tercera Experiencia CAS.

Tuve que ser bastante perseverante y comprometerme mentalmente para poder llenarme de paciencia y autoridad e impartir la clase de aquel día pues de otro modo, con la pelea entre Jimmy y Valentino, el gritería, el tiempo limitado, entre otros factores me habrían desesperado.


La cuarta experiencia CAS de la actividad fue la de ser partícipe de proyectos de importancia global ya que es en verdad la enseñanza de un nuevo idioma un tema de tal magnitud pues se trabaja con niños que de no estar en nuestras clases habrían tenido que pagar por éstas o no habían aprendido otro idioma.

Por último, la experiencia CAS final fue trabajar en colaboración con otras personas, noté que nos complementábamos bien. Gerald logró contener la pelea conversando con ambos niños después de haber conversado yo con Jimmy personalmente. Nicolle lograba que Valentino y su grupo prestasen atención. Paola por su parte sin levantar la voz dirigió la clase que habíamos planificado dejando de lado sus nervios al ser coordinadora del grado por primera vez y yo, tuve que ponerme en frente y dar mi mejor esfuerzo logrando que los chicos aprendieran el tema (Sports).
[FEEDBACK 5° "E"]

[GRUPO PANCARTA]

[CLASES EN LA BIBLIOTECA]

[GRUPO PANCARTA FINALIZANDO EL TRABAJO]

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