Bitácora 1: 2 primeros días de
planificación
¿Emoción? Supondré
que sí, pero esa fue sólo la primera etapa del proyecto CAS de febrero.
Sí, la mayoría
de los que asistimos (que no necesariamente fueron todos los que se
inscribieron) llegamos temprano el primer día y con sentimientos mezclados.
Algunos con sueño y hambre, algunos con buenas ideas pero todos con el objetivo
de cumplir sus horas CAS. Sería hipócrita decir que los que no tuvimos
actividades en enero no pensamos que lo compensaríamos con los talleres. Claro
que cierto reducido grupo ya había cumplido sus horas y vivido sus
experiencias; pero, de igual manera estaban allí, puede que porque les
importase o porque querían mantener un rutina de trabajo continuo.
Yo llegué el
primer día sin comer, con una lonchera que preparé en mi casa y con mis
materiales de trabajo. No pasó mucho hasta que nos trasladaron a otro salón y
la charla empezó. Ambos profesores encargados parecían seguros de nuestra
capacidad para manejar los talleres, sabían que era una gran responsabilidad y
que no podíamos fallar como colegio; mientras que, nosotros…no sabíamos que nos
esperaba.
Cuando nos
dejaron solos todo se volvió un loquerío. “¡Cierren la puerta!”, “¡Escuchen,
chicos!”, “¡Tengo una idea!”, “¡Escuchen, chicos!”, “¿Tienes alguna mejor
propuesta?”, “¡Escuchen, chicos!”, se dijeron muchas cosas y probablemente sólo
presté atención a la mitad. ¿Qué ganábamos dando ideas irrealizables dentro de
un salón? Sí, yo me comportaba práctica y algo escéptica con respecto a los
planes que se proponían. ¿Eso ayudaba en algo? No. ¡Perfecto! Mi actitud
tampoco era útil. Sin embargo, me dedique igual a analizar las ideas en mi mente.
Antes de darme
cuenta estábamos sentados en círculo en el Hall Principal dando ideas extrañas
para decorar el colegio. Que lo volvamos un convento, que pongamos fotos tipo
quinceañero para que los profes firmen, que sea con decoración griega, pongamos
una alfombra roja y consigamos niños que hagan de paparazis, que sea una
prisión, que sea un safari, recreemos Llanavilla, peguemos todo en las
columnas, etc. etc. etc. Ideas, propuestas, críticas, hablamos mucho aquel
primer día y no quedamos en nada más que en reunirnos en dos días a la misma
hora para empezar a decorar los pabellones y la entrada ¿Qué si consideré eso
un desafío? Sí, por supuesto y decidí emprenderlo para desarrollar alguna
habilidad, no sabía aún cuál pero sabría que la adquiriría. La consigna de
traer imágenes estaba dicha, no esperaba que muchos fueran a cumplirla.
Finalmente,
luego de tanta algarabía y emoción del primer día, pude iniciar mi almuerzo y
pensar más en qué papel iba a jugar yo y a qué facción me adheriría.
El segundo día
no fue mucho mejor, se nos dio nuevas indicaciones. Intentamos adaptarnos a
ellas.
Terminamos igual
de temprano que la anterior vez y yo era feliz porque podía comer sacar mi
lonchera con toda felicidad y comer la papa rellena que me había mandado mi
mamá. Pero fue de seguro ese segundo día, donde sentí que empezaba a trabajar
en colaboración con otras personas, dejaba de darle mil vueltas a sus ideas en
mi mente y expresarles las mías así las rechazaran también. En lo particular no
me gusta verme en lo que considero ridículo y
en grupos de trabajo digo meramente ideas viables (según yo) pero ¿De
qué me servía quedarme callada en este nuevo grupo? De nada. Empecé a hablar,
no es que despotricará todo pero intentaba.
¿Adquirí conocimiento de mis propias
cualidades y áreas de crecimiento? A pesar de la formal redacción de esta
experiencia CAS, diría que sí y términos más entendibles podría pensar que
aquel día fue uno de esos en los que me sentí más cómoda siendo yo, me hacía
recordar días en Llanavilla ¿Podía estar todo entrelazado? ¿CAS me hacía ser
como el grupo necesitaba que fuese o me motivaba intrínsecamente a ser como yo
quisiera y aún así apoyar al grupo? Me di cuenta y tuve que admitir que por más
cursi, tonto y criticable que me pareciera este pensamiento: CAS no sólo estaba
hecho para crecer tú mismo como persona (una de las finalidades del IB) o sólo
para brindar servicio a los demás, ese curso, esas horas que todos querían
cumplir, esa relajación del estrés de los demás cursos, era la motivación para
continuar con el programa. No esperaba menos del programa, siempre supe que CAS
no podía ser sólo ayudarte a ti mismo y al mundo, si el curso busca que
trasciendas es porque también transciende en nosotros… ¿Verdad?
Han pasado unas
horas de descanso antes de volver a escribir, tenía que pensar. Todo lo que
paso a mis bitácoras lo tengo primero redactado a mano pero algunas pocas veces
la inspiración llega a mí cuando menos la espero. Creo que siguiendo las
experiencias de aprendizaje CAS también propuse y planifique actividades
después de todo. Olvidaba la reunión en la biblioteca del segundo día, decidimos quien apoyaría cada curso, claro no me dijeron que el curso que yo elegí había sido el eliminado, tuvieron que cambiarme a otro curso ...fue bastante cómico ver que tenía 0 participantes y que aún así me habían puesto allí, al menos solucionamos el problema a tiempo.
Fueron dos días
agitados de planificación, ahora que escribo esto en la máquina con más calma,
ahora que ya acabaron los talleres y ahora que empiezo a extrañarlos, podría
decir muchas palabras extravagantes, inteligentes y…vacías a la vez, pero como
la niña razonablemente criticona que me vuelvo al escribir bitácoras o ser
parte de una actividad CAS puedo mencionar que esos dos días… empezamos con pie
izquierdo (digan lo que digan los demás). No, no dejo ser yo incluso en los
momentos más emotivos.
¿Qué por qué fui
tan crítica en ésta bitácora? ¿Qué por qué no puedo ser tan emotiva y alegre para
redactar como algunos otros? ¿Qué por qué no escribo con la formalidad que me
exigiría CAS? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Porque era necesario que en la
primera de todas analizase (en mi típica manera de pensar en las cosas) todos
los aspectos que viví aquellos primeros días para entender que si entré con el
objetivo de cumplir horas CAS terminé la jornada con la satisfacción de saber
que trabajaría en un tema de importancia global como lo es la capacitación de
los profesores de IB. Esos días de planificación, que no fueron ni de asomo perfectos,
multiplicaron los vistazos que atisbo de la visión que CAS intenta transmitir.
Sí, también puedo ser emotiva…algunas veces.
[ La primera vez se equivocaron y me mandaron a un taller eliminado ¡genial!]
[Así habíamos planificado el primer día que decoraríamos las columnas, claro que luego tuvimos que adaptarnos a los paneles]
[Mis notas del primer día. Estuve atenta, obvio]
[Empezábamos a repartirnos el trabajo, ardua tarea pero no inalcanzable]
[Cuando al fin tuvimos el horario fue un alivio para varios pues no sabíamos exactamente a que hora serían los recreos, clases y demás]





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