BITÁCORA 2: 3
DÍA DE PLANIFICACIÓN
“Se usarán los
paneles azules para exponer los proyectos CAS”
No era precisamente
la mejor noticia del mundo pero resultaba, a mi parecer, más sencillo que colocar
la decoración en las columnas (aunque claro que quizás los participantes lo
habrían notado más en ellas). ¡En fin!
Teníamos apenas horas para terminar todos los paneles y ¿qué hicimos?
Repartirnos el trabajo.
En primer lugar,
el profesor Pool nos encargó que repartamos en las cajas los diversos
materiales que se necesitarían en los talleres. Menudo lío, faltaban muchísimos
materiales y los profesores encargados se habían ido a comer ¡Qué felicidad!
Hicimos el recuento de lo que nos faltaba y entregamos la hoja con una pésima
caligrafía (la mía, por supuesto) ¿Qué más podíamos hacer? ¿Ir a Tay Loy a
comprar todo? Sí, suena ilógico pero fue una de las propuestas. Pasaron algunos
minutos en los que decidimos que durante la espera nos dedicaríamos a iniciar
con los paneles CAS.
Nos dividimos en
grupos (de uno, dos o tres) y cada uno inició con sus paneles, algunos avanzaron rápidamente de manera individual
aunque diría yo que el resultado no reflejaba en verdad el trabajo de casi un
año y pienso que no debimos haber permitido que una sola persona se encargase
de todo un panel, no era justo ni necesario. En ese momento concluí que era
mejor tener al menos 4 paneles bien hechos a 8 paneles realizados “a la volada”
(no tuve tiempo de decírselo a las “coordinadoras” pues una se fue temprano y
la otra caminaba por todos lados). Creo que todos los que trabajamos ese día
pusimos bastante empeño, personalmente me encontraba satisfecha con mi panel y,
con toda la vanidad reprimida que tenía, pensaba que era el más bonito hasta
ese momento.
No en vano trabajamos dos personas y media
(porque dejamos que el artista de mi grupo ayudara a varios grupos) en ese panel, creo que si
bien el Proyecto en la Casita de la Paz no fue el más duradero al menos se le
pudo hacer honor al trabajo de 4°D en aquel rectángulo antes azul. Sí, trabajé
en colaboración con otras personas sin descontrolarme por mantener todo a la
perfección pues en los defectos que pudo tener mi panel yo solo encontraba
puntos fuertes, ese día comprendí un poco más la frustración de ese salón
cuando perdieron su proyecto y que la gran mayoría realmente hubiera estado más
que feliz de seguir trabajando en él.
Me dijeron en
algún momento que debimos haber hecho al menos dos paneles ese día, pero el
panel que hice fue el desafío que emprendí y me ayudo a desarrollar ciertas
habilidades que a lo largo del año escolar no pude trabajar propiamente.
Además, mi panel no necesitó ningún retoque los días siguientes y aunque se
cerró una de las cortinas, se reparó rápidamente.
Estaba empeñada
en que mi trabajo valiera la pena, mi compromiso personal era grande así no
estuviera reclamando aplausos o exponiéndolo o tildando a los demás de
indiferentes. Había trabajado casi dos horas en el panel (mi trabajo de aquel
día) y quedé satisfecha cuando acabe.
Cuando íbamos
por la mitad de los paneles, llegaron ciertos materiales requeridos
previamente. Fuimos sólo unas cuantas personas para ordenarlos en las cajas de
plástico y notamos que aún faltaban más. Reclamamos. Nos hicieron caso a medias
pero sabíamos que tendríamos los materiales pues todos estaban muy involucrados
en los Talleres, no era algo que pasase todos los años. A medida que íbamos trabajando el equipo iba
uniéndose, al menos las personas que se encontraban trabajando en los paneles
más cercanos (frente a la biblioteca) gastaban bromas y cantaban a la vez que
trabajaban.
Ese día los
halagos que recibí al igual que los de mi panel fueron los más sinceros que
escuché. “Está paja”, “Qué bonito”, “Aunque se adueñaran de todas las telas
rojas, valió la pena”.
Ese día si
adquirí una mayor conciencia de mis fortalezas fue gracias a los demás, no supe
cómo agradecerles. Me ayudaron a cumplir una experiencia de aprendizaje CAS y sentirme satisfecha con mi trabajo.
Disfruto, aunque
no parezca, trabajando con mi grupo de amigos y daba la casualidad de que ellos
habían decidido inscribirse en ese agotador proyecto también. Todos al fin y al
cabo estábamos trabajando aquel día y los anteriores así como los que vendrían
en un proyecto de importancia global ¿Qué no es IB un programa internacional
con profesores del mundo que venían a capacitarse en nuestro colegio? Sí,
sonaba a un gran trabajo que conllevaba a una gran responsabilidad. Esa última
frase sonó tan a película que la omitiría si no fuese verdad pero CAS es así
una mezcla entre lo cotidiano y lo extraordinario, vivir aquella experiencia del
tercer día me hizo reflexionar acerca del verdadero sentido de esos Talleres. ¿Era
una capacitación para los profesores? Sí, pero… ¿Por qué no podía ser un taller
para mí también? Ese día me fui a mi casa con dos pensamientos:
1. Mi mamá me
iba a gritar porque era tarde (no pasó)
2. Tenía que
lograr que esa experiencia CAS valiera el sacrificio (debo decir que mi intento
lo valió)
Valeria Mariño
Ordaya.
Lima, Feb. 2015.
[Se nos dio el orden de los salones y cada uno ubicó el salón al que iría]
[Panel de Casita de la Paz terminado]
[Indicaciones recibidas el tercer día de planificación antes de llegar a trabajar]



No hay comentarios:
Publicar un comentario