martes, 24 de febrero de 2015

BITÁCORA 2: TALLERES CAS DE FEBRERO- 3 DÍA DE PLANIFICACIÓN

BITÁCORA 2: 3 DÍA DE PLANIFICACIÓN

“Se usarán los paneles azules para exponer los proyectos CAS”
No era precisamente la mejor noticia del mundo pero resultaba, a mi parecer, más sencillo que colocar la decoración en las columnas (aunque claro que quizás los participantes lo habrían notado más en ellas).  ¡En fin! Teníamos apenas horas para terminar todos los paneles y ¿qué hicimos? Repartirnos el trabajo.

En primer lugar, el profesor Pool nos encargó que repartamos en las cajas los diversos materiales que se necesitarían en los talleres. Menudo lío, faltaban muchísimos materiales y los profesores encargados se habían ido a comer ¡Qué felicidad! Hicimos el recuento de lo que nos faltaba y entregamos la hoja con una pésima caligrafía (la mía, por supuesto) ¿Qué más podíamos hacer? ¿Ir a Tay Loy a comprar todo? Sí, suena ilógico pero fue una de las propuestas. Pasaron algunos minutos en los que decidimos que durante la espera nos dedicaríamos a iniciar con los paneles CAS.

Nos dividimos en grupos (de uno, dos o tres) y cada uno inició con sus paneles, algunos  avanzaron rápidamente de manera individual aunque diría yo que el resultado no reflejaba en verdad el trabajo de casi un año y pienso que no debimos haber permitido que una sola persona se encargase de todo un panel, no era justo ni necesario. En ese momento concluí que era mejor tener al menos 4 paneles bien hechos a 8 paneles realizados “a la volada” (no tuve tiempo de decírselo a las “coordinadoras” pues una se fue temprano y la otra caminaba por todos lados). Creo que todos los que trabajamos ese día pusimos bastante empeño, personalmente me encontraba satisfecha con mi panel y, con toda la vanidad reprimida que tenía, pensaba que era el más bonito hasta ese momento.

 No en vano trabajamos dos personas y media (porque dejamos que el artista de mi grupo ayudara  a varios grupos) en ese panel, creo que si bien el Proyecto en la Casita de la Paz no fue el más duradero al menos se le pudo hacer honor al trabajo de 4°D en aquel rectángulo antes azul. Sí, trabajé en colaboración con otras personas sin descontrolarme por mantener todo a la perfección pues en los defectos que pudo tener mi panel yo solo encontraba puntos fuertes, ese día comprendí un poco más la frustración de ese salón cuando perdieron su proyecto y que la gran mayoría realmente hubiera estado más que feliz de seguir trabajando en él.

Me dijeron en algún momento que debimos haber hecho al menos dos paneles ese día, pero el panel que hice fue el desafío que emprendí y me ayudo a desarrollar ciertas habilidades que a lo largo del año escolar no pude trabajar propiamente. Además, mi panel no necesitó ningún retoque los días siguientes y aunque se cerró una de las cortinas, se reparó rápidamente.

Estaba empeñada en que mi trabajo valiera la pena, mi compromiso personal era grande así no estuviera reclamando aplausos o exponiéndolo o tildando a los demás de indiferentes. Había trabajado casi dos horas en el panel (mi trabajo de aquel día) y quedé satisfecha cuando acabe.

Cuando íbamos por la mitad de los paneles, llegaron ciertos materiales requeridos previamente. Fuimos sólo unas cuantas personas para ordenarlos en las cajas de plástico y notamos que aún faltaban más. Reclamamos. Nos hicieron caso a medias pero sabíamos que tendríamos los materiales pues todos estaban muy involucrados en los Talleres, no era algo que pasase todos los años.  A medida que íbamos trabajando el equipo iba uniéndose, al menos las personas que se encontraban trabajando en los paneles más cercanos (frente a la biblioteca) gastaban bromas y cantaban a la vez que trabajaban.

Ese día los halagos que recibí al igual que los de mi panel fueron los más sinceros que escuché. “Está paja”, “Qué bonito”, “Aunque se adueñaran de todas las telas rojas, valió la pena”.

Ese día si adquirí una mayor conciencia de mis fortalezas fue gracias a los demás, no supe cómo agradecerles. Me ayudaron a cumplir una experiencia de aprendizaje CAS  y sentirme satisfecha con mi trabajo.

Disfruto, aunque no parezca, trabajando con mi grupo de amigos y daba la casualidad de que ellos habían decidido inscribirse en ese agotador proyecto también. Todos al fin y al cabo estábamos trabajando aquel día y los anteriores así como los que vendrían en un proyecto de importancia global ¿Qué no es IB un programa internacional con profesores del mundo que venían a capacitarse en nuestro colegio? Sí, sonaba a un gran trabajo que conllevaba a una gran responsabilidad. Esa última frase sonó tan a película que la omitiría si no fuese verdad pero CAS es así una mezcla entre lo cotidiano y lo extraordinario, vivir aquella experiencia del tercer día me hizo reflexionar acerca del verdadero sentido de esos Talleres. ¿Era una capacitación para los profesores? Sí, pero… ¿Por qué no podía ser un taller para mí también? Ese día me fui a mi casa con dos pensamientos:

1. Mi mamá me iba a gritar porque era tarde (no pasó)
2. Tenía que lograr que esa experiencia CAS valiera el sacrificio (debo decir que mi intento lo valió)

Valeria Mariño Ordaya.
Lima, Feb. 2015.

 
[Se nos dio el orden de los salones y cada uno ubicó el salón al que iría]

[Panel de Casita de la Paz terminado]

[Indicaciones recibidas el tercer día de planificación antes de llegar a trabajar]

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