viernes, 27 de febrero de 2015

BITÁCORA 5: 3 DÍA TALLERES CAS FEBRERO 2015

BITÁCORA 5: 3 DÍA DE TALLERES CAS

Últimas horas.

Sentía como si el tiempo hubiera pasado demasiado rápido y como si yo no hubiera estado presente, no del todo al menos. Suelo tener ese sentimiento cuando acaba un año escolar o las vacaciones o un viaje o incluso un buen día, es extraño. Esta vez tenía la sensación de haber trabajado pero sin haberme dado cuenta de cuánto o cómo o qué había hecho. Ello no quería decir que hubiera sido indiferente durante todo el proyecto o que no hubiera trabajado lo suficiente sino que…había sido una experiencia del todo nueva que hubiera querido dure más.

Empezamos el día. ¿Los post-it? Nadie los había hecho, se les ocurrió la brillante idea de pegar papeles de colores en las puertas. No iban a verlos, los profesores entraban rápido y salían sin ver nada más que la comida pero nadie quería escribir 300 post-it.

Camila Swayne y yo nos encontrábamos en apuros, queríamos escribir los mensajes pero no teníamos materiales. Conseguimos dos plumones negros y pedimos a un profesor los post-it. Analizamos cuales era los salones con menos probabilidad de ver los paneles, creímos que los del primer piso los verían de todos modos al pasar por allí (quizá nos equivocamos pero tampoco era que tuviésemos todos los materiales necesarios) y decidimos que los del segundo piso tendrían menos probabilidades de ver los paneles, escogimos salones específicos y nos pusimos a escribir. Trabajar en colaboración con otras personas también podía ser divertido.

En hojas grandes de papel entregábamos el mensaje a los talleristas, después de todo con ellos la formalidad debía ser mayor y entregar algo que llamase su atención era vital pues con los talleres que dictaban podían olvidarse del mensaje escrito. A los participantes les escribimos en post-it el mensaje. Tuvimos que ser rápidas e interrumpir el primer minuto de la última clase a la que entramos, suerte que era el salón de psicología y todos parecían deseosos de saber qué decían los benditos papeles.

Tuve que mover las hojas de colores de donde las habían pegado ya que no era un sitio muy llamativo aunque de igual forma no creía que les fueran a prestar atención. Había mucho más que hacer pero a falta de post-it nos quedamos en los salones del segundo piso, yo por mi parte hice una escalerita pegada en la puerta para motivar a los profesores de mi salón a ver los paneles, quizá funcionó, quizá no… hubiera deseado que los profesores no tuvieran tanta hambre en los breaks.

No tuvimos mucho más trabajo nos manteníamos rondando los salones o en la biblioteca y es que el calor era infernal. Hubo un momento en el que el Profesor Guillermo nos llamó para pedirnos que interrumpamos las clases para decirles a los talleristas que a las 12 tenían que ir a las escaleras en frente de la capilla para la foto. ¡Grandioso! Yo no tenía el coraje ni la falta de educación para interrumpirlos y me quedé sentada esperando el momento oportuno, una actividad grupal o algo por el estilo, no se daba la ocasión y empezaba a impacientarme. Puede que para otras personas resulte de lo más fácil interrumpir o hablar directamente pero por más ridículo que suene para mí lo encargado era un reto.

Es curioso como para algunos resulta tan fácil algo que para mí es difícil y viceversa, en este caso no me era sencillo, como debía serlo, expresarme libremente con personas que apenas conozco (por más locuaz que pueda parecer una vez que entro en confianza). Así que sí, era un reto para mí y estuve tentada a pedirle a Carlos o Sebastián que lo hicieran pero decidí emprender el desafío de todas formas, aunque eso significase quedarme sentada esperando todo el taller.

Menudo reto.

Sin embargo, el momento llegó finalmente, Armando Andrade se paró en la puerta mientras Miss Kat  hablaba. Llamé su atención y dije lo que se suponía debía decir y que por favor se lo comunicase a Miss Kat, me sentía útil y feliz de haber cumplido mi cometido, había vivido experiencias CAS gracias a ello.

Volví a la biblioteca, odio el calor y no podía haber sido más horroroso aquel día.

Las 12 p.m.

Era hora de dirigirnos a los salones y hacerles recordar a los talleristas lo que debían hacer. Los míos fueron casi inmediatamente, aunque Miss Kat se quedó conversando un rato más con sus alumnos, parecía una de esas profesoras de la que no es fácil despedirse. Mientras yo iba hacia la capilla a acompañar veía las despedidas de los participantes, intercambiaban correos, números telefónicos, planeaba reuniones…Sí, todo me habrían parecido tan cursi y tonto tres días atrás pero por alguna mágica e incompresible razón sentía que su razón para hacerlo no podía ser tan vacía después de todo.

Habíamos trabajado nuevamente en un tema de importancia global. Lástima que ya estaba por acabar, los alumnos veíamos como se tomaban la foto los talleristas, todos sonreían algunos posaban y Armando Andrade hacía sus extravagancias típicas. Quizá los recordaría un poco más de tiempo del que esperaba.

Por primera vez vi a Fray Elías sonreír en una foto,  sentí que debía recalcarlo, ese día estaba siendo de lo más memorable.

Alguien tuvo la magnífica idea de hacernos parar en la escalinata para una foto y alguien más tuvo aún una mejor idea: llamar a los talleristas quienes con recelo o con extrema soltura se situaron a nuestro lado, supuse que sería una foto muy…divertida a su manera. No tuve a mis talleristas cerca pero podía verlos; sonreían, así que yo sonreí también, es el protocolo de toda foto ¿verdad? Termine aquel día con el sentimiento haber puesto mucha perseverancia y compromiso personal en ese proyecto. Sí que estaba siendo un día de lo más memorablemente sentimental pero… ¡Que importaba! Ya era hora de ir dejando de ser tan crítica.

Supuse que recibiríamos elogios, me pareció que el esfuerzo de todos lo merecía, no me equivoque. 

Valeria Mariño Ordaya, alumna IB (parte de los talleres de capacitación de febrero).
Lima, Feb. 2015

Colegio San Agustín
[FOTO DE LOS TALLERISTAS]

[ NOSOTROS]

[ FELICITACIONES DE UNO DE LOS TALLERISTAS]

[ MÁS MENSAJES DE APOYO A NUESTRO TRABAJO]
[ PRIMERA FELICITACIÓN POR PARTE DEL PROFESOR ALBERTO POOL]

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