BITÁCORA 4: 2
DÍA DE TALLERES CAS FEBRERO 2015
El segundo día se
inició con muchas expectativas, más que las del primer día creo yo.
No fueron
necesarias las indicaciones aquel día, ya todos sabíamos qué hacer. Nos
dirigimos a nuestros salones, prendimos los proyectores y en el caso de mi
salón fueron necesarias más hojas. Me sentía culpable por no haber estado el
día anterior tanto como yo hubiera querido por eso estuve preguntando constantemente
si necesitaban algo más.
Me sentía un
poco más servicial y útil que el día anterior.
Media hora
después rondaba por el segundo piso pues mi salón ya estaba instalado y la
clase había comenzado. A la volada me querían encargar el panel de St. George
aludiendo a que me lo habían dicho por facebook Messenger y que se suponía que
debería haber traído los materiales…a las 11 de la noche se me envió dicho
mensaje aproximadamente, hora en la cual yo ya estaba durmiendo plácidamente en
mi cama. Así que les dije que esa no era mi responsabilidad directa pero que si
era necesario podría hacerlo.
No hubo
respuesta.
Deje mi maletita
en una esquina (luego no la encontraría y me desesperaría, pero en ese momento
creía que estaba segura allí) y me dirigí al panel de 4°F.
Estaba bastante
improvisado y no llegaba a reflejar realmente el trabajo de un año de los
chicos que se esforzaron en el curso de comprensión lectora en Llanavilla.
Manos a la obra.
Con todos los plumones que conseguimos intenté
darle un matiz más ameno al panel, luego llegaron las fotos tamaño A4 que lo
hacían más llamativo aún. Escribí os nombres de la sobras que habían realizado,
un avión volando en honor al aviador del principito (avioncito de papel hecho a
mano por Carlos), una espada y un garfio representando a Peter Pan (Dibujado
por Santiago), una gran melena dorada para el Mago de Oz (Dibujado por la misma
persona) y el nombre de Pinocho escrito en “madera” (escrito a mano por mí en papel
de color, se perdió y tuve que pegar otro de reemplazo).
El trabajo final recibió elogios de muchas
personas y a pesar de la simplicidad, la grandeza del proyecto se veía expuesta.
Yo estaba conforme, había trabajado en colaboración con otras personas y había
emprendido el reto de modificar un panel que no había sido mi proyecto pero que
había visto en acción y se merecía mayor dedicación en su panel, actividad que
en el fondo me ayuda a desarrollar nuevas habilidades también. Aunque suene increíble
hay que ser paciente y minucioso con el trabajo para que quede espectacular y
podría decir que el mío quedo presentable, de igual manera desarrolle esas
nuevas habilidades.
Luego, sonó el
timbre de break. Glenn, Carlos y Carlos seguían trabajando en el panel del Colegio
Lincoln. Por supuesto, ellos tenían más arte y lograron recrear la pared que pintaron
los alumnos del Lincoln en hojas bond (pegadas en el panel). Yo reía con sus
comentarios y las mini disputas que tenían de vez en cuando.
Luego de eso no
hubo mucho más trabajo. Terminó el break y aquel día sobraron tantas trufas
pero no pude comer ninguna, fue una tragedia monumental. Volvimos de ronda a
los salones y continuamos con nuestro patrullaje. Me reuní con los que estaban
presentes en el segundo piso, tampoco tenían mucho trabajo a excepción de
Camila. Decidimos ir a la Biblioteca por unos minutos. Conversamos con
Carolina, revisamos algunos libros, todo estaba perfecto y nos fuimos.
El segundo break
no fue más fructuoso que el primero en lo que a comida se refiere, pero era
hora de que todos fuéramos pensando menos en la comida.
Nadie podría
decir que no mostramos compromiso personal y perseverancia en las actividades, después
de todo no era fácil estar al tanto de las necesidades de cada salón y ayudar
como pudiésemos a los demás del grupo que lo necesitaban.
Transcurrió el
almuerzo. Escabeche. Los jueces de comida habían vuelto, ni siquiera en Hell
Kitchen (programa de televisión) eran tan duros.
Terminamos de
comer y cansinamente nos dirigimos a los salones. Los paneles se veían bien,
habíamos trabajado toda la mañana y había dado resultados. Lástima que no
pudimos promocionarlos, luego ya se nos
ocurriría cómo hacerlo.
Tuvimos un poco
más de tiempo para revisar si los salones estaban en orden y lo estaban,
felizmente.
Acabo el día un
poco más organizado que el día anterior y creo que nos sentimos satisfechos con
aquel día. Fuimos a la Biblioteca para el feedback.
Se dijo mucho y
se mencionaron ideas para llamar la atención de los participantes y dirigirla
hacia los paneles CAS.
¡Post-it! Se vía
como un mensaje personal y una idea factible…excepto por la parte en la que se
debía escribir casi 300 de esos. Nadie querría hacerlo pero igual la idea
estaba planteada y aceptada por la mayoría. Se nos felicitó y todos parecían
contentos con su trabajo de aquel día. Casi no se mencionó la facción
indiferente, pues yo creo que habíamos demostrado que no existía y que todos estábamos trabajando en conjunto
en tema de importancia global. Sí suena muy idealista creer que todos estábamos
comprometidos al 100% pero pienso que al menos ninguno se mostraba
desinteresado.
Había sido un
buen segundo día.
Valeria Mariño
Ordaya.
Lima, Feb. 2015
[Trabajando antes del almuerzo en el panel del Colegio San Agustin de Chiclayo]
[ Durante el feedback, momento de loquerío CAS]
[ Al lado derecho estaba el panel en el que trabajé, pero no pude tomarle foto porque mi celular estaba malogrado y creía que alguien más le tomaría]



No hay comentarios:
Publicar un comentario